Back to basics


No es de las canciones de los Beatles más famosas ni más radiadas, no estaría entre las diez más conocidas de su repertorio en una encuesta rápida a pie de calle y su tono agridulce, melancólico, guitarrero y críptico le hace en firme candidata a "tema de culto" del que solo disfrutan en soledad unos cuantos millones de fans (y no el planeta entero, porque la Tierra se creó, entre otras cosas, para ver nacer, crecer y morir a los Beatles), muchos melómanos y miles de guitarristas reales y en potencia.

"While my guitar gently weeps" fue compuesta por George Harrison en 1968 y cuentan las crónicas que a Paul, John y Ringo no les hacía demasiada gracia, no solo por su letra enrevesada y enigmática, sino porque por esa época (la que gestó el conocido como "álbum blanco") los cuatro ya se llevaban un poco de aquella manera. No contento con este ambiente ya viciado y encaminado al desastre, George Harrison no descansó hasta lograr que su amigo Eric Clapton, entonces un conocido guitarrista gracias a su grupo, Cream, tocara en esta canción en la grabación del disco.

Sí, Eric Clapton, "Mano Lenta", fue durante unos días el quinto Beatle.

Y en 2002, un año después de la muerte del bueno de George (fue el tercer genio en la sombra del grupo, eclipsado por ese dúo irrepetible de Lennon y McCartney), se celebró un concierto benéfico "deluxe", con un montón de estrellas invitadas donde no faltaron ni Paul ni Ringo pero donde también se pudo ver tocar la guitarra a su hijo, Dhani, que salió al escenario como si fuera su mismísimo padre, y a Eric Clapton, que dirigió el concierto y ejecutó esta versión con dos grandes solos de guitarra y la voz cantante en seis minutos de puro rock n' roll, con tres (sí, tres) baterías a la vez, media docena de guitarras (entre ellas la de Jeff Lyne, exlíder de la Electric Light Orchestra, nuestra querida ELO), dos pianos (uno de ellos tocado por Paul McCartney), coristas, dos saxos... Como dirían en Valencia, ché una barbaridad.

Con esta actuación, Clapton cerró el círculo abierto en 1968. El quinto Beatle se hizo con el micro, la guitarra y el alma del grupo en los albores del siglo XXI. El rock clásico se hace mayor, envejece, pero emociona cuando se hace bien, cuando la guitarra llora suavemente por los que se fueron.


PD: la maravillosa "Kubo y las dos cuerdas mágicas" tiene unos títulos de crédito finales a la altura de la película donde suena una versión más asiática de esta canción a cargo de la gran Regina Spektor.


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